AGUA DESALINIZADA PARA EL CONSUMO HUMANO

En Chile, el consumo promedio diario de agua por habitante es de 172 litros.

Ulrike Broschek (subgerenta de sustentabilidad de Fundación Chile), ha dicho que: “En Chile tenemos un consumo de agua elevado si nos comparamos con Europa; la media europea es de 128 litros por persona al día”. Aunque, añade, si miramos nuestro continente, México supera ampliamente a Chile, con 365 litros per cápita por día, consumo que se eleva hasta los 575 litros por persona diarios en Estados Unidos, “que tiene uno de los mayores consumos per cápita de agua del mundo”. Para mejorar la gestión del consumo de agua por habitante, Broschek plantea que es clave el rol de los municipios.

Según el estudio Radiografía del Agua de la Fundación Chile, el mayor consumidor de agua consuntiva —es decir, que se consume y no se devuelve— es la industria agrícola, que concentra el 88% de toda la demanda de agua del país proveniente de fuentes superficiales y subterráneas; la minería, en tanto, representa el 4% de la demanda nacional (en Antofagasta es el 49%) y el restante 2% lo consumen los sectores industrial, pecuario y generación eléctrica.
“Se necesita con urgencia hacer buena gestión de demanda como lo hizo la minería, que en los últimos 20 años pasó de consumir 2,5 metros cúbicos de agua por tonelada de mineral concentrado a 0,6 metros cúbicos por tonelada de mineral concentrado”, dicen en el Centro de Derecho y Gestión de Aguas UC. Para la Fundación Chile, el camino a seguir es evidente. “Si queremos mover la aguja del consumo en Chile es necesario aumentar la eficiencia en el riego agrícola. En Chile, esa eficiencia alcanza al 45%, la mitad del estándar mundial”, dice Broschek.

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El 80% del agua que genera Israel es desalada; en Arabia Saudita, cuatro de cada cinco litros de agua que se consumen provienen de plantas desaladoras, y en Dubái tal dato es el 98%; en Chile, solo el 1% de la demanda de agua potable viene de ellas.

Actualmente, existen ocho desaladoras para la minería, y tres Sistemas de Impulsión de agua de mar, los que en conjunto representan el 25% del agua fresca no recirculada que usa la industria del cobre. Se prevé que al 2028, entren en operación 15 plantas más. En el caso de aquellas para agua potable, en tanto, existen en operación solo tres en radios urbanos.

De estas últimas, la más antigua se levantó en 2003 en Antofagasta, y abastece al 85% de esa ciudad, y al 100% de Mejillones. Operada por Nueva Antofagasta, es hoy la mayor planta de desalinización de agua de mar para producción de agua potable de América Latina, con una capacidad de 1.056 litros por segundo. Ahora trabajan en su ampliación, hasta alcanzar los 1.600 litros por segundo. Con ello, Antofagasta pasaría a ser la ciudad de mayor población en Latinoamérica cuyo suministro de agua potable se obtenga mediante desalación de agua de mar; una realidad, sin embargo, que no se puede extrapolar al resto del territorio.

Según la fundación española Aquae, las naciones pioneras en desalinización son Arabia Saudita con el 17% de la producción mundial; seguida de Emiratos Árabes, con el 13,4%, y en tercer lugar, Estados Unidos, con el 13% del total.

Las mayores plantas, no obstante, están en Israel. La más importante es Sorek en Tel Aviv. Costó US$400 millones, y tiene una capacidad de tratamiento de agua de 624.000 metros cúbicos al día. Le sigue Idam, ubicada en la ciudad israelí de Ashdod, con una capacidad de 384.000 metros cúbicos diarios.

Nuevas inversiones en Chile

Hace unos meses entró en operación la nueva planta desalinizadora de Tocopilla. Tal localidad se convirtió en la primera comuna de más de 20 mil habitantes en ser abastecida 100% con agua potable proveniente de mar. En Atacama, en tanto, está próxima a entrar en operaciones la planta desalinizadora de 450 litros por segundo que asegurará el suministro de agua potable a la población de Tierra Amarilla, Copiapó, Caldera y Chañaral; operada por Nueva Atacama con una inversión de US$150 millones.

A lo anterior se suman seis plantas en zonas rurales instaladas en las regiones de Tarapacá, Antofagasta, Coquimbo y Aysén.

Se sabe que no existen grandes impedimentos para impulsar nuevos desarrollos, salvo su tramitación que requiere de diversos permisos, ya que la descarga de salmuera puede impactar en el medio ambiente si es que no hay una correcta instalación. La obtención de una concesión marítima necesaria para la desalinización se puede demorar hasta tres años.

En Andess revelan que Aguas del Altiplano está avanzando en el desarrollo de una planta desalinizadora de agua de mar, con una capacidad inicial de 200 litros por segundo: costará US$50 millones.

Essbio y Nuevosur, en tanto, están contemplando soluciones que nunca se habían considerado en el sur: la construcción de las primeras desaladoras en la zona centro sur, puntualmente, en Pichilemu e Iloca.

La primera entrará en operación el segundo semestre de 2023, utilizará una tecnología de osmosis inversa con una capacidad de 20 litros por segundo, y significará una inversión de $2.200 millones. La de Iloca, en tanto, costará $2.364 millones, tendrá una capacidad de 15 litros por segundo y las obras finalizarán en 2022.

Hoy en día están en evaluación ambiental o en construcción plantas desalinizadoras que van a multiplicar por tres la capacidad de producción del país en materia de plantas desalinizadoras. Tenemos hoy una capacidad de 6 m3/s, y están en etapa de construcción o de evaluación ambiental 13 m3/s adicionales, lo que triplicará la producción de agua desalinizada.

Recientemente y con el propósito de aumentar la disponibilidad hídrica en la Región de Antofagasta y, luego de cuatro años de intenso trabajo junto a diferentes comunidades, CRAMSA ingresó el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto “Aguas Marítimas” al Servicio de La iniciativa, que considera una inversión aproximada de US$ 5 mil millones, contempla la construcción de una planta desalinizadora en el sector de Caleta Bolfin, ubicada 15 kilómetros al sur del límite urbano de Antofagasta, la que permitirá aumentar el recurso hídrico para las comunas de Antofagasta, Calama y Sierra Gorda.

“Se trata del proyecto no minero más grande del país, que contribuirá a resolver las necesidades de aprovisionamiento de agua en la región, tanto para consumo humano como para los sectores industriales, mineros y agrícolas, siendo un aporte para el desarrollo sostenible y bienestar de miles de personas”, explicó el gerente general de CRAMSA, Peter Hatton. 

El proyecto a evaluar considera llegar a producir 700.000 m3 de agua por día, desalando agua de mar. 

“En el futuro, este proyecto de CRAMSA viabilizará la entrega de agua para consumo humano en las comunas de Antofagasta, Calama y Sierra Gorda, ya sea a través de las empresas sanitarias concesionarias, como también en apoyo a los sistemas de Agua Potable Rural (A.P.R) para asegurar su servicio e incluso ampliarlo de ser necesario”, resaltó el ejecutivo

Fuentes:

  • Economía y Negocios, El Mercurio 02/02/2020
  • Revista Pulso, La Tercera 21/08/2021
  • Reporte Sostenible 17/03/2022
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