Economía circular

La Economía Circular, a diferencia de la hoy llamada Economía Lineal, que aparece asociada a la Revolución Industrial, tiene su origen en la concientización que la sociedad   hace de los problemas ambientales globales que hoy afectan al mundo y de los cuales tenemos la responsabilidad de hacernos cargo como seres humanos habitantes de este planeta.

La Revolución industrial cumplió una etapa importante en nuestro desarrollo al suplir los bienes y servicios que el mundo anhelaba y solicitaba y por de pronto no hizo atención a los efectos colaterales que esta actividad tenía, en una época que considerábamos nuestro planeta Tierra como capaz de absorber todos los efectos de las actividades industriales y productivas sin sufrir alteraciones notables. Fue la época del producir, consumir y botar desechos sin hacer mención a sus efectos.

Hoy, ayudados por el desarrollo de las comunicaciones y la informática, tenemos muy clara nuestras limitaciones, y ello nos obliga a hacer un planteamiento serio y responsable para nuestro desarrollo futuro. Hoy sabemos al instante que ocurre en el rincón más extremo del planeta como consecuencia de un fenómeno acontecido en el extremo opuesto. El “efecto mariposa” pasa hoy a tener un significado real.

La Economía Circular viene entonces a corregir el ciclo típico de fabricación, uso y disposición en favor de una mayor reutilización y reciclaje de los productos ya que cuanto más tiempo se usan los materiales y los recursos, más valor se extrae de ellos. También la revalorización de los residuos que se utilizan tanto en la minería como en otras industrias se ha transformado en un tema relevante en estos años, debido a que es un pilar fundamental para reducir la huella de carbono, además de respaldar el compromiso medioambiental de las empresas productoras.

Pero la Economía Circular va mucho más allá de estas acciones, que hoy pueden considerarse acciones correctoras del pasado y del presente, al considerar aspectos importantes del diseño de procesos y productos, que permitan la fácil reincorporación de materiales otrora considerados residuos y desechos, a la matriz productiva. En el hecho, el diseño apropiado de los procesos y productos debiera asegurar la desaparición de los desechos que afecta el medio ambiente, y donde un buen propósito también mantener la mayor parte del tiempo productos y materiales en uso, prolongando así su ciclo de vida y su menor impacto ambiental.

Las proposiciones de valor compartido en la Economía Circular juegan aquí un rol muy importante en nuestro desarrollo futuro, si somos capaces de entender que debemos hacer un esfuerzo por dejar de ser “propietarios” de muchos de nuestros bienes y reemplazarlo por el concepto de “usuarios”, asegurando de esta manera que podremos seguir contando con el beneficio del producto, pero ahora en un ámbito “compartido”. Ejemplos claros de esta proposición son el fomento del uso de transporte público y la disminución del uso del vehículo particular. Existen estadísticas que un automóvil pasa, al menos, un 92% del tiempo estacionado, lo que no habla de una alta eficiencia en el uso de los metales extraídos, de los materiales producidos y de las tecnologías utilizadas.

Así, la Economía Circular proporciona una perspectiva de sistema de eliminación de residuos a través del replanteamiento, rediseño de productos y procesos a lo largo de la cadena de valor y entre las redes de proveedores y así como el reciclaje. Hoy hay elementos nuevos que juegan un rol muy importante en nuestro esquema de desarrollo, como es la llamada Minería Urbana, cuyo foco es recuperar todos los productos que en algún momento dejarán de utilizarse en los centros urbanos por cumplimiento de su ciclo de vida. Así materiales de de-construcción, desechos de artefactos eléctricos y electrónicos, etc. pueden constituir la nueva fuente de recursos a explotar para beneficio de la sociedad, y ello ya se viene haciendo fuertemente en los países más desarrollados. Metales como el cobre, el aluminio, el oro, entre otros, se encuentran muy concentrados en estos residuos y son metalúrgicamente recuperables. Es necesario desarrollar nuestra propia industria del reciclaje. Hoy prácticamente todas las grandes empresas (Apple, Tesla, Audi, BMW, Volkswagen, Groupe Renault, entre otras) avanzan rápidamente en planes de integrar materiales de reciclaje en sus protocolos de producción.

De esta manera, nuestro país puede desarrollar una conducción importante en las nuevas iniciativas para la instalación de una Economía Circular, transformándose en un líder para la industria Latino Americana y Mundial, pero para ello es necesario provocar un cambio cultural importante en personas e instituciones, que sean capaces de ejercer desde  la dirección de nuestra industria este nuevo desarrollo. La Economía Circular llegó para quedarse, así como ocurrió en el siglo pasado con los protocolos Medio Ambientales, pero, a diferencia de aquella, la Economía Circular hoy no sólo considera la cuestión Medio Ambiental, sino también la Social y la Económica, transformándola en una versión más completa e integradora para nuestro desarrollo futuro.

Mario Sánchez Medina

Prof. Investigador Universidad Andrés Bello

Miembro y Socio ImetChile

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